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La salud digital se ha consolidado como un elemento estratégico para garantizar la cobertura sanitaria universal, responder a emergencias de salud pública y mejorar el bienestar de la población. Sin embargo, su despliegue no está exento de retos para tener en cuenta como, por ejemplo, la falta de planificación y equidad puede agravar la llamada brecha digital, generando nuevas desigualdades en el acceso y uso de los servicios sanitarios.
En el reciente artículo publicado en Atención Primaria “Abordaje de los determinantes digitales de salud: principales ventajas y retos de la salud digital en el mundo actual” los autores analizan los determinantes digitales de la salud, entendidos como factores estructurales que, junto a los determinantes sociales, condicionan la equidad en el uso de tecnologías sanitarias tanto en la población como en los propios profesionales. Los autores afirman que incorporar los determinantes digitales de salud en la planificación sanitaria, con estrategias de formación, conectividad segura y diseño inclusivo, es esencial para garantizar que la salud digital actúe como un factor de equidad y no de exclusión. Principales ejes de inequidad El artículo revisa los diversos ámbitos donde los determinantes digitales impactan de forma diferencial. Entre ellos destacan:
Los profesionales también sufren la brecha digital El artículo también pone el foco en las inequidades digitales entre médicos y médicas de familia, identificadas en un grupo focal de la CAMFiC. En concreto, se describen tres niveles de brecha:
Luces y sombras de la salud digital Finalmente, los autores apuntan entre las principales ventajas de la teleasistencia la mejora de la accesibilidad, la reducción de costes, la continuidad asistencial y la flexibilidad de respuesta, especialmente en pacientes crónicos o en contextos de crisis como la COVID-19. Por otro lado, entre los retos, sobresalen la imposibilidad de realizar exploración física, las limitaciones tecnológicas, la privacidad y seguridad de los datos, los condicionantes sociales y éticos, y la necesidad de infraestructuras sólidas. Puedes leer el artículo completo aquí